
Cuando nacemos venimos con varios sentidos: hablar, ver, tocar, sentir, oir. Es un regalo de Dios hacia sus criaturas. Desde que nacemos hasta que morimos lo vamos desarrollando poco a poco hasta irlos perfeccionándolos. Nos son de gran ayuda y podemos lograr grandes desarrollos al ir aplicándolos a toda nuestra vida.
Hoy quiero hablar de la comunicación, aunque diciendo la realidad hay varias formas de comunicarse aún cuando perdiéramos el sentido del habla.
Comunicarse es transmitir lo que sientes, es hablar a otras personas, es manifestar tus opiniones, es dejarte saber que estás en el mundo y que eres parte de tu entorno y parte del mundo. Das a conocer que te interesa lo que ocurre, que participas, que estás dispuesto a actuar o a soportar las cosas que se presenten, a veces alegrías, a veces desgracias o sufrimientos, o peligros que se presenten y que te acechen.
Hay muchas maneras de comunicarse: lo puedes hacer con todos los sentidos, aún sin utilizar el habla. Te comunicas con los ojos (en tu mirada) manifestas coraje, alegría, placer, sentimientos, emociones, dulzura, odio, maldad, etc. Los ojos son la ventana del alma del ser humano. No hay más verdad en una persona que observar atentamente sus ojos y su mirada.
Te manifiestas también con el tacto, tu forma de tocar, la forma que saludas, el abrazo, el saludo, la forma en que mueves tus manos. Mira bien a las personas, observale las manos, los gestos que hacen. Hay personas que son muy finas con sus manos, tienen toda una elegancia, manos de artistas, dedos largos y finos. Gestos que hacen con elocuacidad y a veces no necesitan ni hablar. Manos rudas, de trabajo diario. Manos suaves como las de las madres que con sus gestos traen tanto cariño, confianza y seguridad a sus proles y su familia.
Comunicación con los oídos. Cuantas canciones hermosas y brillantes que alegran tu vida. Música de los clásicos que te transporta a través del tiempo con sus melodías imperecederas y te hacen vibrar de emoción, te hacen saber que la vida es buena, que es agradable vivirla. Te traen solaz y belleza a tu alma. Cuanto aman los jóvenes de hoy en día la música. Viven para ella, la saborean, la disfrutan. Están horas y horas y no se cansan de escucharla. Cada cual sabe la música que le gusta. Lo único que sabe es que es una comunicación increible que te llena de grandes satisfacciones y regocijo a tu vida.
Oidos que escuchan tantos mensajes, que oyen de hablar de todo. A veces noticias buenas, a veces noticias que no son agradables y a veces cosas que le cambian la vida por completo.
Vemos a través de los ojos y es otra forma de comunicación. Cuando tú ves, sabe lo que pasa en tu entorno puedes actuar en todo momento o sencillamente no hacerlo. Contemplas las maravillas de la naturaleza, el cielo, el mar, la noche, las estrellas, el universo, la tierra, los animales, a ti, tu familia, puedes ver y recibes comunicación. A través de tus ojos tal vez pudiste observar la persona de tus sueños y casarte en matrimonio o sencillamente convivir con ella, según sea de tu agrado. Aunque personalmente creo en el matrimonio, es muy saludable esta opción.
Pero con todos estos sentidos que te llevan a la comunicación y que es un regalo de Dios debemos conducirlos a la Verdad.
La Verdad de la Vida. Muchas veces la queremos ocultar y cuando eso ocurre, produce dolor, sufrimiento y engaño.
A veces nuestro hablar no es sincero, mentimos, ocultamos la verdad, disfrazamos la verdad, hacemos creer cosas y situaciones que son una falsa. Nuestro hablar se nos convierte en una arma poderosa capaz de destruir cualquier cosa. Una vez alguien me dijo la verdad es como las mujeres encintas, tarde o temprano dan a luz. Y no hay nada oculto en la Tierra que no se sepa.
La verdad es Hija predilecta de Dios.
Que mucha confianza uno siente cuando camina con una persona veraz, sincera, que su palabra sea oro puro. Que fácil se nos hace la vida cuando una persona nos inspira confianza y sabemos que esa persona nunca nos mentirá. Que bueno es ir a un profesional de cualquier género, ya sea maestro, doctor, carpintero, negociante, etc. y nos habla con la verdad. Decimos en nuestra mente: estamos en buenas manos, no hay de que preocuparse.
En cuanto al oído y las conversaciones. Muchas veces principalmente cuando se habla entre grupos, cuántas cosas no se dice. A veces para impresionar el locutorio decimos una serie de cosas para agradar al grupo y son fantasías o pequeñas verdades o frases que nada tienen que ver con la realidad.
Hay una historia del mar que los marineros y los tripulantes de los barcos conocen: Es la historia del "Canto de la Sirena" Dice la leyenda que cerca de los mares, casi al llegar a la orilla hay una Sirena que Canta y que cuando los marineros las escuchan tienden a llevar el barco hacia ella, ya que su canto les traes una emociones fuertes. Sin embargo cuando se dan cuenta de lo que está pasando y llevan el barco a la orilla, éste encalla porque tropieza con los arrecifes y todos perecen. Por eso los marineros dicen que lo mejor es no escuchar este canto, taparse los oídos para que la Sirena no te atrape. Así debe ser cuando escuchamos en nuestros oídos cosas que afectan a otras personas en su reputación o que nos pongan en peligro de sucumbir a nuestra perdición y ruina total.
La vista es un don increible, solamente podemos entenderlo a cabalidad, cuando se ha perdido, ya sea por la edad, por un accidente o por algún avatare de la vida. Pero hay un refrán que dice: no hay peor sordo que el que no quiere oir, ni peor ciego que el que no quiere ver. La biblia tiene un buen ejemplo del peligro de la vista: El gran Rey David, un día estaba en el balcón de su palacio cuando vio de pronto una hermosa mujer que estaba caminando en el balcón de su casa. Quedó prendado de ella hasta el punto de mandar al esposo a lo más profundo de una batalla y dejarlo solo para que muriera. Lo demás pueden leerlo en la Biblia. Pero lo importante de esto es que si la vista no la sabemos domar, puede darnos increible jugarretas y ponernos en gran peligro.
Y por ahí podemos seguir contando miles de situaciones que nos pasan cuando no le damos el sitial verdadero a la Comunicación. La verdad auténtica nos libera, nos hace caminar por la vida sin dobleces, llanamente, nos hace felices y podemos hacer felices a otras personas. Podemos saborear la vida en toda su plenitud y realizar grandes proezas admirables. Vale la pena tener una buena comunicación en la verdad.